¿Si eres empresario sabes cómo afrontar una causa penal dentro de una relación laboral?

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¿Si eres empresario sabes cómo afrontar una causa penal dentro de una relación laboral?

En primer término es necesario tener en cuenta que unos hechos cometidos en la esfera penal no implica que deban de incidir en la laboral. Esto, llevado a la práctica conlleva a que podemos encontrarnos situaciones en las que si un trabajador comete un ilícito penal no significa que automáticamente el despido vaya a ser declarado procedente sin más, por lo que a través de este artículo vamos a ir diferenciando diversas situaciones en las que la empresa se puede encontrar:

1.-) El delito cometido por el trabajador no tiene relación con la prestación de servicios

     En este supuesto la empresa no tiene porqué ser conocedora de que el trabajador cometió un delito a no ser que tenga que ausentarse del puesto de trabajo para por ejemplo ingresar en prisión provisional. En este sentido, el trabajador estaría incurriendo en faltas de asistencia que permiten a la empresa una suspensión de la relación laboral. Sin embargo, si la sentencia provisional no se convierte en firme, el empleado tiene derecho a la reincorporación al puesto de trabajo reservado (art. 48.1 ET).

     Para el supuesto de que el trabajador sea condenado por sentencia penal firme, la empresa sí tiene razones para ejecutar un despido procedente: se trata de un escenario de incumplimiento de contrato sancionable por el empresario de acuerdo con la ley vigente. (STS de 16 de junio de 2003, rec. núm. 5306/2004) (Puede consultar la Sentencia aquí https://vlex.es/vid/improcedente-prision-provisional-ma-24317393)

     De todo esto se concluye que cuando el empleado solo ha sido detenido y el delito del que se le acusa no tiene incidencia alguna en el ámbito laboral, la empresa no puede despedirle por esa causa. La ley le ampara y confirma que el mero hecho de la detención no es motivo de despido y por lo tanto, en caso de que la empresa ejecutara el despido sería improcedente como norma general.

     Además debemos de tener en cuenta que si el delito cometido no se ha producido en la propia empresa, pero sí influye en ésta de modo indirecto; por ejemplo en la imagen de la misma, o al ambiente o tensión que se crea entre sus compañeros, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Madrid se ha pronunciado al respecto estimando que la empresa, una entidad bancaria, podría haber extinguido el contrato del trabajador, de manera procedente, al ser imputado por pertenecer a una trama delictiva organizada que tuvo amplia repercusión en los medios, con la consiguiente imagen negativa para la empresa. 

     Sobre las posibles repercusiones en el ambiente de la empresa, también hay que recurrir al archivo de sentencias, aunque hay sentencias en ambos sentidos: algunas que sí entienden causa de despido procedente el daño causado en el clima laboral por la detención de un empleado y otras no. La recomendación siempre en este caso es consultar con un Letrado profesional para saber cómo actuar.

2.-) El delito cometido por el trabajor si tiene relación con la prestación de servicios

     Si el trabajador comete un hurto o robo dentro de la empresa una de las opciones por la que puede optar la misma es ofrecer al asalariado la firma de un documento por la que acepta la baja voluntaria con el objeto de evitar un procedimiento por la vía penal. En este supuesto no se consideraría viciado el consentimiento del trabajador ya que no constituye intimidación en los términos en que es necesario para considerar aquella un vicio invalidante del consentimiento.

     Otra opción es el despido disciplinario por transgresión de la buena fe contractual de manera grave debido a la clara pérdida de confianza de la empresa con el trabajador por el hecho cometido, sin que sea necesaria una previa sentencia penal firme ya que “ni las normas ni la jurisprudencia la requieren para declarar la procedencia del despido”.

     Otro supuesto más habitual que el anterior son las ofensas verbales o físicas en centro de trabajo entre trabajadores. Aunque el empleado agresor o empleados sean absueltos en sentencia judicial, el derecho laboral faculta a la empresa para ejecutar un despido voluntario. El derecho laboral entiende que este tipo de situaciones suponen una falta de respeto y consideración verbal y maltrato de entidad muy grave, teniendo un carácter claramente ofensivo e intimidatorio.

     No obstante, debemos de tener en cuenta que tanto el derecho laboral como el penal cuentan con normativa y jurisprudencia muy amplia a este respecto y que por ello es necesario consultar a un profesional para estudiar cada caso. En Víctor López Abogados encontrará profesionales especializados en derecho penal y en derecho laboral que le pueden estudiar su caso particular y darle soluciones inmediatas a su problema. Consúltenos.

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