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3 tipos de cláusulas que pueden anularse en tu hipoteca

Hipoteca

Cada día son más las sentencias que anulan cláusulas de hipotecas por abusivas, las consecuencias pueden ser muy beneficiosas para los afectados.

Gran parte de las hipotecas que se firmaron en su día contienen cláusulas que hoy en día se están considerando como abusivas, desproporcionadas y poco transparentes lo que conlleva a que los jueces estén declarando su nulidad.

La nulidad de estas clausulas puede tener diversas consecuencias: en algunos casos pueden impedir que el banco ejecute la hipoteca, convirtiéndose en un medio de defensa para el ciudadano, en otros casos pueden reducir la deuda e incluso pueden liberar de responsabilidad a los avalistas.

El primer consejo que podemos dar a todas aquellas personas que firmaron hace años un préstamo hipotecario y que ahora se encuentran en dificultades es que saquen la escritura del cajón y consulten con un profesional.

En este post comentaremos alguna de estas cláusulas que pueden ser consideradas como abusivas.

 

Vencimiento anticipado:

Algunas hipotecas contienen la cláusula que permite al banco dar por vencido el préstamo y ejecutar la hipoteca con el impago de solo una de las cuotas.

En el año 2013 se elevó a tres el número mínimo exigido de cuotas impagadas para que la entidad bancaria pudiera solicitar la ejecución de la hipoteca.

En consecuencia, podría solicitarse a un Juez la declaración de nulidad de esta cláusula que conllevaría su retirada del préstamo hipotecario.

Además, en aquellos casos en que el banco haya ejecutado la hipoteca en base al impago de una de las cuotas, se podría oponer este hecho y, valorando las circunstancias de cada caso, conseguir el archivo de la ejecución.

 

Intereses de demora:

Otra cláusula frecuente en hipotecas antiguas es la que fija unos intereses de demora elevadísimos, que en muchos casos oscilaban en torno al 20%.

La consideración de si esta cláusula era abusiva y desproporcionada también fue sometida en los Tribunales y hoy en día el criterio es que los intereses de demora no pueden ser superiores a tres veces el interés legal del dinero.

En caso de que nuestra hipoteca recoja unos intereses de demora en los porcentajes que superen este límite se podría reclamar judicialmente la declaración de nulidad de la cláusula que conllevaría su eliminación del préstamo hipotecario y que en su lugar, en caso de incumplimiento, se aplique el interés legal del dinero.

En aquello supuestos en que el banco, por incumplimiento del cliente, estuviera ejecutando la hipoteca y reclamando en concepto de intereses de demora la cantidad que resulte de aplicar, siguiendo nuestro ejemplo, el 20%, si el deudor se opusiera podría conseguir que el Juez anulara íntegramente la partida de intereses de demora, es decir, que se redujera la deuda sensiblemente.

 

Avalistas:

Como todo el mundo conoce, los préstamos hipotecarios, en muchos casos, llevan como garantía adicional el aval de terceras personas.  El ejemplo más claro es el de los padres que avalan a un hijo a quién un banco presta un dinero para la adquisición de una vivienda.

En las hipotecas de hace unos años, era habitual que se recogiera una cláusula en la cual los avalistas se obligaban al pago de la deuda, de forma solidaria con el deudor principal, y renunciaran a los beneficios legales que todo avalista tiene.

En un post anterior ya comentamos las precauciones que todo avalista debiera tener antes de firmar (leer artículo).

Con la firma de estas cláusulas, en muchos casos sin ser plenamente conscientes, los avalistas se convertían prácticamente en deudores de tal forma que, ante cualquier incumplimiento del préstamo, el banco les podría reclamar directamente toda la deuda sin hacerlo previamente al deudor principal.

Alguna sentencia liberó de responsabilidad a avalistas en supuestos parecidos en base a que no fueron debidamente informados del alcance del aval, no negociaron la cláusula y no comprendieron su alcance pues, al contrario, entendieron que debían responder siempre y cuando no lo hiciera el deudor principal.

Es decir, si el avalista se opusiera a la reclamación del banco alegando que la cláusula que firmó es abusiva y el Juez le diera la razón, no respondería de la deuda hasta que no se ejecutara la hipoteca y se reclamara previamente al deudor principal.

 

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